68
- Sameer Páez
- 3 dic 2019
- 1 min de lectura
Es muy temprano por la mañana casi no dormí, pero tengo la energía suficiente para llevar a cabo esta importante tarea. No he perdido el miedo, digo, es una decisión irreversible pero el fin de esta misión es tan grande que rebasa mis intereses personales y al mismo tiempo me llena de valentía.
Hace dos semanas recibimos información de que nuestra reunión será saboteada, claramente estos cobardes no actuarán con sus uniformes, por suerte sabemos que usarán guantes blancos, un regalo de la división de inteligencia.
Yo insistí en que no se hiciera esta locura, pero la idea de muerte no los doblegó, ellos prefirieron morir a quedarse callados ¿Quién era yo para imponer mis preocupaciones ante tan noble causa?
Los chalecos con la sustancia están listos, según nuestro contacto cien mililitros son suficientes para reducir una plaza pública a polvo de cuerpos calcinados, espero que treinta litros sea suficiente para marcar la diferencia.
Este dos de octubre del 68 cuando los infiltrados arremetan contra nosotros firmarán su propio destino.




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