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Curiosidad

  • Mariana Alarcón
  • 2 dic 2019
  • 2 min de lectura

Se encontraba una gran multitud rodeando lo que parecía ser una persona muerta en el centro de una vialidad muy transcurrida.


- ¿Qué está pasando? – preguntó una señora que seguramente no tenía nada que hacer a esas horas del día.

- Es lo que tratamos de averiguar. – respondió un hombre mayor con una gran preocupación en la cara.

- Esperemos esté bien, hace unos minutos vimos que todavía se le movía la pata. – respondió un hombre que quería unirse a la conversación que recién comenzaba.


Mientras tanto, comenzaron a llegar los famosos fotógrafos amarillistas para retratar la escena con un título redundante e irónico.


El tráfico en el lugar se hacía cada vez mayor, muchas personas se bajaban de sus automóviles para enterarse del chisme, lo que aumentaba aún más el caos vial.

- ¿Ya llamarón a la ambulancia? – preguntó alguien de la multitud.


Nadie contestó, pues todos daban por sentado que alguien más ya había llamado a la ambulancia, cosa que nadie hizo.


La gente continuaba grabando y tomando fotos, subiéndolas a sus redes sociales. Pasaba el tiempo y ningún tipo de ayuda médica llegaba. Parecía que todos habían olvidado que tenía que llegar una ambulancia.


Pasadas ya varias horas el hombre comenzó a moverse, y para asombro de todos se levantó, comenzó a caminar en zigzag, con una cara de asombro y confusión.


Muchas personas creían que estaban presenciando un milagro en el que el hombre volvía de la muerte, por lo que muchos se arrodillaron y alabaron al extraño hombre.

Una señora se acercó al hombre e inmediatamente reconoció un fuerte olor a alcohol.


- ¿Está usted bien? – le preguntó la señora al hombre.

- ¡Después de esa rica siesta claro que estoy bien! Pero no entiendo por qué me miran todos, mejor deberían de buscarse algo que hacer. - respondió el hombre con gran indignación.


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