El hombre sin forma
- Mariana Alarcón
- 2 dic 2019
- 2 min de lectura
Me he encontrado con varios casos extraños a lo largo de mi carrera como detective, pero sin duda uno de los más extraños y hasta cierto punto brillantes crímenes fue el ya famoso caso de “Él hombre sin forma”.
Esto sucedió el invierno pasado, durante una de las semanas más frías de todo el año. Eran épocas navideñas, donde este crimen tan atroz, no pasó desapercibido.
Los asesinatos ocurrieron en una zona adinerada de la ciudad, una persona de identidad irreconocible tocaba a la puerta de las casas del vecindario, la gente confiada de la seguridad de la zona, abría la puerta sin preocupación alguna, pero en el momento en que las personas abrían la puerta, la criatura los atacaba salvajemente hasta matarlos. Estos actos atroces duraron toda la semana, la más larga y trágica que se haya visto en esta ciudad.
Me asignaron el caso después del primer asesinato, yo sin saber que los crímenes continuarían, y que sería yo el que les pondría fin, no sin arriesgar mi seguridad e integridad de por medio.
Este asesino era irreconocible para las pocas víctimas sobrevivientes, por lo que me fue muy difícil seguirle el rastro y terminar con sus masacres.
Este asesino dejaba pistas muy obvias en todos sus crímenes, como si quisiera que le encontrara, pequeñas pistas que solo yo con mi buen ojo de investigador podía encontrar.
Al principio eran pequeños detalles que no encajaban en la escena del crimen, y conforme pasaban los días las pistas que dejaba eran más obvias y fáciles de encontrar, incluso su rostro borroso y deforme aparecía en las cintas de video que muchas de esas casas tenían.
Al ver esas cintas supe que no estaba tratando con un crimen normal, si no con alguien o algo que no pertenecía al mundo natural.
Nunca he sido supersticioso, pero lo que ocurrió esa semana cambio mi forma de ver el mundo por completo, me di cuenta que hay muchas cosas que aún desconocemos y de las cuales no tenemos ningún control, aún cuando intentemos tenerlo.
Esta criatura comenzó a perturbar mi mente desde el primer asesinato, soñaba con él, a cada paso que daba sentía que me perseguía, y la única forma de terminar con esta pesadilla era conseguir atraparlo. Comencé investigando las pistas de manera tradicional; análisis de ADN, huellas digitales, reconocimiento facial…
Al no ver ningún resultado acudí a métodos menos convencionales, haciéndome pasar por una víctima, viviendo y pensando como sus objetivos, hasta que un día cayó en el anzuelo, y después de una larga lucha física pero sobre t

odo psicológica, pude terminar con él, no podría decir que lo maté, ya que pienso que eso es humanamente imposible, pero por lo menos sus crímenes han terminado, por el momento…



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